¿Realmente qué es  lo que supone un problema para nosotros?. Como ya decía Epicteto :

“No son las cosas las que atormenta a los hombres sino los principios y las opiniones que los hombres se forman acerca de ellas. La muerte, por ejemplo, no es terrible; si lo fuera, así le habría parecido a Sócrates. Lo que hace horrible a la muerte es el terror que sentimos por la opinión que de ella nos hemos formado. En consecuencia, si nos hallamos impedidos, turbados o apenados, nunca culpemos de ello a los demás sino a nuestras propias opiniones. Un ignorante le echará la culpa a los demás por su propia miseria. Alguien que empieza a ser instruido se echará la culpa a sí mismo. Alguien perfectamente instruido ni se reprochará a sí mismo, ni tampoco a los demás”.

Los problemas muchas veces son inevitables, pero el sufrimiento que producen es opcional, es lo que pienso de él lo que alimenta mis sentimientos. Si pudiéramos simplemente analizar el problema, valorar qué herramientas necesito, cómo debo hacer para solucionarlo, qué he hecho y no me ha ayudado, nos pondríamos en el camino adecuado. Una de las maneras que tenemos para sentirnos tranquilos es el saber que da igual el problema, encontraré la solución. Nos convertiríamos en este sentido en unos problem solvers. Y es bueno ir cultivando esta habilidad ya desde pequeños, no hay nada mejor que ir creciendo manejando los pequeños problemas que vayan apareciendo, ya que estos serán un buen campo de entrenamiento para la vida. Como decía Karl Popper “vivir es solucionar problemas”.

Por tanto, cuando más huyamos de los problemas, más nos precipitamos a ellos sin control. Querer no tener problemas es ya un problema, ya que en la naturaleza sin vida no hay problemas.