La tabla rasa

La tabla rasa

Según Steven Pinker, tres ideas falaces han contaminado a intelectuales y científicos del pasado siglo. Son tres ideas dominantes que se mantienen a pesar de los datos en su contra. Y se mantienen por causas ideológicas.

La primera de ellas es la que da título al libro: la tabla rasa (el empirismo), la idea de que las personas somos como un folio en blanco que la cultura, el entorno, la educación, etc… se encargarán de rellenar. En definitiva, viene a significar que nacemos sin características innatas; la negación de la naturaleza humana. Pinker demuestra lo que muchas personas saben sin necesidad de ser doctores en neurociencia: los seres humanos somos animales, y al igual que ellos estamos influidos por la genética. Por supuesto, no se niega el papel de la educación, pero nuestro ADN también cuenta. Pongamos como ejemplo el de los hermanos que han tenido la misma educación por parte de sus padres (más…)

Los niños y la terapia

Los niños y la terapia

Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan

Antoine de Saint-Exupery

 

Lo ideal es que los niños crezcan sin complejos y sin miedos. Que se vayan desarrollando sin dificultad adquiriendo todos las destrezas y conductas necesarias para la vida, al mismo tiempo que se va construyendo su personalidad.

Eso es lo que todos queremos y deseamos. Pero algunas veces no todo va sobre ruedas. A veces aparecen dificultades o bien de relación o (más…)

¡Qué desastre!

¡Qué desastre!

Este es el título de un librito que me gustaría comentar. Como subtítulo explicatorio, continúa: “Cómo convertir errores épicos en éxitos creativos”, lo cual es mucho prometer, pero desde luego engancha.  Lo escribe un publicista/artista/galerista/editor holandés, Erik Kessels.

Veamos.

La portada es la contraportada, y viceversa, reflejando de una manera ingeniosa y sencilla el tema del libro: los errores como inspiración. Un desastroso error de maquetación puede servir de inspiración a estéticas, digamos, “rompedoras” y alternativas.

El libro se centra más en errores de diseño y fotográficos, pero sus ejemplos se pueden adaptar a otros ámbitos, incluso tomarlos como una (más…)

El cisne negro de Taleb

El cisne negro de Taleb

Se me ha ocurrido que podría comentaros de vez en cuando algún libro que considero que vale la pena leerse. No en el sentido de “libros terapéuticos” (un término que horrorizaría al autor de este con el que comenzamos) sino, simplemente, libros que merecen el esfuerzo de leer y releer. En este caso decir “esfuerzo” está justificado: no es un libro ligero, precisamente. Es denso y complejo, aunque escrito en un (más…)

Depresión, un par de aclaraciones.

Depresión, un par de aclaraciones.

El mal que nos atormenta no está en el lugar en que nos encontramos, sino en nosotros mismos. 
Estamos sin fuerza para soportar cualquier contrariedad, incapaces de tolerar el dolor, impotentes para disfrutar de cosas agradables, siempre desconectados de nosotros mismos.

 

Séneca, De tranquillitate animi.

 

Está claro que la palabra depresión nos es familiar a todos por el hecho de que se ha popularizado mucho en los últimos tiempos.  Por una parte es bueno y está bien que la gente hable libremente de sus emociones sin tabúes y sin sentir vergüenza por ello, pero por otro lado tenemos el inconveniente de que se le da un significado a la depresión de estar triste o desanimado y eso sería simplificar mucho la cosa. (más…)

Confianza en uno mismo.

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He decidido compartir fragmentos de libros que no me dejan indiferentes, libros que en un sentido u otro me ayudan y nada tienen que ver con los tan populares libros de autoayuda. Todos tienen cabida en las estanterías, pero para las mías prefiero estos. Grandes hombres, grandes libros.

Es imposible no leerse este libro «Confianza en uno mismo» de Ralph Waldo Emerson, cuando al hojearlo, abres por la página justa en el momento justo. De esta forma, ésta página me ha quedado impresa y me ha impulsado a leer un libro muy recomendable. Y siguiendo en su lectura encontrarás esto:

Hay un momento en la formación de todo hombre en que se llega al convencimiento de que la envidia es ignorancia, y la imitación un suicidio; que un hombre debe tomarse así mismo como la porción que le ha tocado en suerte, para bien y para mal; que aunque haya abundancia de bienes en el ancho mundo, no obtendrá más grano de trigo para alimentarse que el que él mismo se haya esforzado en cosechar en el bancal de tierra que le ha sido dado

Las cosas buenas no necesitan explicación, lo lees, te llega, te captura.

 

 

Dejemos al pasado tranquilo

Las estaciones del año ya no son lo que eran, pero esa es la naturaleza de las cosas: ser vistas sólo una vez mientras suceden… John Ashbery

 

Me inquieta y me sorprende al mismo tiempo que aún persista la idea de que para poder solucionar un problema tenga que lanzarme al pasado a buscar. ¿Buscar qué?, qué se yo, un algo, una pista, un entender (fuera de tiempo se podría decir), un entender con otros ojos.

Y esto se parece más a una técnica de tejido y calcetado infinito, como la de Penélope. Pero con la diferencia de que ella lo hacía para poder postergar y esperar y este es un objetivo distinto al de las personas de carne y hueso que lo único que quieren es solucionar.

Y para solucionar está el presente, que es lo único en lo que podemos actuar y modificar sin tener que recurrir a la memoria. Memoria que por otro lado ya hay más de una investigación que nos dice que no es literal, infalible, precisa.

Nos lo dice la ciencia y para los románticos nos lo dice la poesía:

Tiempo presente y tiempo pasado
están ambos quizás presentes en el tiempo futuro,
y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.
si todo tiempo es eternamente presente
todo tiempo es irredimible.
Lo que podría haber sido es una abstracción
y permanece como posibilidad perpetua
solo en un mundo de especulación.
Lo que podía haber sido y lo que ha sido
apuntan a un fin, que es siempre presente.
Las pisadas resuenan en la memoria
bajando el pasillo que no tomamos
hacia la puerta que nunca abrimos
a la rosaleda. Mis palabras resuena
así, en tu mente.
pero con qué propósito
Removiendo el polvo en un cuenco de pétalos de rosa.
No lo sé.

T.S. Eliot- Burt Norton

Sin olvidarnos de la filosofía:

Buscar un significado a la historia es como buscar formas reconocibles a las nubes.
John N. Gray

Claro que esta es mi opinión después de tantas evidencias, y puedo estar equivocada, pero por si acaso me cuido de no entrar en laberintos que no tengan salida. Cada cual decide, esa es nuestra verdadera condena.

 

Hashime Otomo.

 

 

 

Miedo al miedo

El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo. Thomas Hobbes

El miedo es una emoción presente en el reino animal. Tiene sus propios mecanismos, que se disparan de manera automática. Esto es necesario ya que en la naturaleza no se dispone de mucho tiempo para valorar la situación, es necesario actuar rápidamente. Huir, atacar, someterse. De ello ha dependido la supervivencia de los individuos.

Sin embargo para nosostros, es una fuente inagotable de malestar. Tenemos un día a día de lo más cómodo y es muy raro que tengamos que manejar situaciones extremas. Ingenuamente se podría pensar que vivimos en el paraíso de la tranquilidad. No es así para aquellos que no han podido conseguir el beneficio de mantener el miedo en un nivel óptimo, en el punto en el cual en vez de trampa es trampolín que me impulsa a trabajar mejor, dar una charla sin dormirme, ir preparado a una entrevista de trabajo.

Para éstos, sólo se necesita que se dispare toda la mecánica del miedo, en un lugar y momento inadecuado. Esto es suficiente para meterse en ese reino  disfuncional, dirigido por una lógica circular. Se abren las puertas del infierno, ya que esta lógica transforma los efectos en causas,  y lo que más miedo me da es el volver a sentir lo que sentí. Y hemos, con esto, llegado a los dominios del miedo al miedo. Ya no necesito ninguna señal del exterior, yo mismo me suministro las señales que me aterrarán.

Quizás lo verdaderamente aterrador sea esa conjunción, en una misma persona, de víctima y verdugo, títere y titiritero. Y que por mucho que corra o me esconda, estoy condenado a encontrarme. En estos casos el concepto de soledad cobra un nuevo sentido, como decía Nietzsche:

El miedoso no sabe en realidad qué es estar solo: tras su silla se agazapa siempre un enemigo. ¡ Oh, quien pudiera contarnos la historia de ese sutil sentimiento llamado soledad!